La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó a su nivel más bajo desde 1982 después de las liberaciones de crudo acordadas para enfrentar las interrupciones del suministro provocadas por la crisis en Oriente Medio. En marzo, 32 países de la Agencia Internacional de la Energía acordaron colocar en el mercado 426 millones de barriles entre petróleo crudo y productos refinados.
Estados Unidos asumió 172 millones de barriles de ese esfuerzo. En julio, la AIE informó que sus miembros ya habían liberado aproximadamente 290 millones desde el comienzo del programa, mientras Washington todavía tendría alrededor de 40 millones pendientes dentro del acuerdo. Sin embargo, las liberaciones no han conseguido eliminar completamente la presión sobre los precios energéticos.
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, confirmó que los países miembros podrían discutir nuevas liberaciones si el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz no se recupera plenamente. En marzo, los participantes disponían conjuntamente de aproximadamente 1.800 millones de barriles entre reservas públicas y comerciales, aunque utilizar repetidamente esos inventarios reduce el margen disponible ante futuras crisis.
También existen preocupaciones sobre las instalaciones estadounidenses. La reserva utiliza cavernas subterráneas de sal donde se inyecta agua durante la extracción del petróleo. El experto Siddharth Misra advirtió sobre posibles riesgos para su integridad cuando las reservas caen por debajo de 300 millones de barriles y sobre dificultades para mantener velocidades de bombeo de emergencia.


