Justo cuando pensabas que tu sueldo por fin te alcanzaría para algo más que sopas instantáneas, llega Lisa Cook, una de las mandamases de la Reserva Federal, para arruinarte la fiesta. Desde una conferencia sobre Inteligencia Artificial, donde seguro los canapés eran más listos que nosotros, Cook nos adelantó que la inflación seguirá dando lata en los próximos meses. Al parecer, la economía se ha convertido en esa serie que no para de añadir temporadas innecesarias.
Los culpables de este desastre financiero son dos villanos de película: la dichosa Inteligencia Artificial y el precio del petróleo, que sube más rápido que la popularidad de un video de gatitos. La demanda de IA, que necesita más energía que un adolescente después de un maratón de videojuegos, está poniendo todo patas arriba. Mientras tanto, el petróleo sigue su propia telenovela de drama y precios por las nubes gracias a los conflictos mundiales que no paran.
Para combatir a estos monstruos, la Fed sacó su única herramienta del cajón: subir las tasas de interés, una medida tan sutil como usar un mazo para matar una mosca. Este mes ya nos dieron el primer garrotazo, el primero en tres años, con la esperanza de que la inflación se asuste y regrese a su modesta meta del 2.0%. Cook, por supuesto, levantó la mano con entusiasmo para aprobar la paliza a nuestros bolsillos.
Lo más gracioso es que, según la señora Cook, el mercado laboral está “bien posicionado” para aguantar otro aumento de tasas. Esto es el equivalente económico de un entrenador diciéndote que todavía aguantas otra ronda de sentadillas cuando ya no sientes las piernas. Básicamente, nos están diciendo que nos preparemos, porque el cinturón se va a apretar todavía más.
Y para el futuro, ¿qué nos espera? Pues ni ellos lo saben. Cook dijo que estarán vigilando los datos de inflación y empleo para decidir cuántos ajustes más serán necesarios, como quien revisa el pronóstico del tiempo antes de salir sin paraguas. Su plan es observar la reacción de la economía a sus medidas, como un científico loco que mira su experimento a ver si explota.
En resumen, la Fed admite que la inflación, impulsada por robots superinteligentes y pleitos por combustible, seguirá haciéndonos pobres por un rato más. Así que ya sabes, si tu refrigerador está vacío, no es tu culpa: es de un algoritmo y de un barril de petróleo. ¡Qué consuelo


