En el club de amigos más disfuncional del planeta, también conocido como las Naciones Unidas, una costarricense llamada Rebeca Grynspan está, contra todo pronóstico, ganando la rifa para convertirse en la próxima Secretaria General. En una serie de votaciones más secretas que la receta de la Coca-Cola, la tica ha salido victoriosa tres veces, lo que tiene a medio mundo preguntándose si finalmente pondrán a alguien que sepa dónde está el baño de damas en la oficina principal.
Parece que después de décadas de ver a señores muy serios en traje decidir el futuro del planeta, a varios miembros del Consejo de Seguridad se les prendió el foco y pensaron: “¡Oigan, qué idea tan revolucionaria! ¿Y si elegimos a una mujer?”. Así es, en un arranque de modernidad digno del siglo pasado, quieren que una fémina reemplace al portugués Antonio Guterres, quien ya debe estar empacando sus cosas y buscando sus pantuflas para diciembre. Grynspan, que tuvo que pedir un permiso sin goce de sueldo en su otro puesto de la ONU para dedicarse a esta campaña electoral de pasillo, está arrasando como si fuera la única con un programa coherente.
Claro que esto no es tan fácil como ganar una partida de dominó en el parque. El pequeño detalle es que en este juego hay cinco matones con silla permanente que tienen poder de veto. O sea, no importa si Rebeca consigue el apoyo de todo el mundo, si a uno de los cinco grandes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia o el Reino Unido) no le gusta cómo se peina, le aplican un “gracias por participar” y la mandan de vuelta a casa. Ayer, por ejemplo, recibió diez aplausos, pero también tres “no nos gustas” y dos “nos da igual”, lo que demuestra que la cosa está más tensa que un chisme de oficina.
Y para rematar este circo, entre los competidores hay un zoológico de personajes que incluye desde la excanciller de Guyana hasta el director del organismo nuclear, todos peleando por el puesto más glorificado e inútil del mundo. Pero el mejor chiste es que si los cinco jefes no se ponen de acuerdo en quién les gusta más, podrían simplemente sacar un candidato “de compromiso” de debajo de la manga. Es decir, un completo desconocido que no ofenda a nadie, garantizando así que todo siga exactamente igual de caótico y maravilloso que siempre. ¡Qué emoción


